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QUÉ SE DICE - Parte del problema

Opiniones de Colaboradores
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Uno de los indicadores mas reveladores de lo mal que estamos, como sociedad, en materia de seguridad pública, es la frecuencia conque miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas se involucran en acciones delictivas. Por eso ya nadie se sorprende de que unos y otros aparezcan dirigiendo bandas de sicarios, ofreciendo protección a narcotraficantes o cobrándoles peaje, participando activamente en el tráfico de personas, o asaltando a indefensos ciudadanos.

Uno de los indicadores mas reveladores de lo mal que estamos, como sociedad, en materia de seguridad pública, es la frecuencia conque miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas se involucran en acciones delictivas. Por eso ya nadie se sorprende de que unos y otros aparezcan dirigiendo bandas de sicarios, ofreciendo protección a narcotraficantes o cobrándoles peaje, participando activamente en el tráfico de personas, o asaltando a indefensos ciudadanos.

Pero lo que le puso la tapa al pomo, o al menos eso creímos en su momento, fue el escándalo en la Dirección Nacional Antinarcóticos (Dican) de la Policía, donde fueron cancelados y sometidos a la justicia varios oficiales superiores, incluido su director, acusados del robo de 750 kilos de cocaína durante un allanamiento. Yeni Berenice Reynoso, Fiscal del Distrito Nacional, acaba de recordarnos que debemos estar preparados para seguir escuchando malas noticias sobre el comportamiento de nuestros policías y militares, pues mas de 25 están involucrados en el fraude superior a los RD$1,400 millones cometido en el Banco Peravia. “Hay una parte de la investigación que vincula a policías y militares y el Ministerio Público está investigando en ese sentido, en virtud de que en una de las manifestaciones del fraude hay aproximadamente mas de 25 involucrados”. La Fiscal del Distrito no ofreció mas detalles para no entorpecer, como suele decirse, las investigaciones en curso, pero todos conocemos, desgraciadamente, cuál será el final de esta historia. Y como toda historia tiene siempre su moraleja, esta no puede ser la excepción: mientras policías y militares sean parte del grave problema de seguridad pública que nos tiene al coger el monte, la sociedad dominicana no tendrá paz ni tranquilidad.